En una extensa nota publicada en la edición de febrero, la gerenta general y directora ejecutiva interina de SMI Chile fue consultada sobre el rol clave que ha tomado la colaboración entre los diferentes estamentos en el desarrollo de la industria minera.
Francisca Rivero entregó la visión del Centro junto a destacados representantes y ejecutivos del sector, tales como Marko Razmilic, presidente de la Asociación de Industriales de Antofagasta, Juan José Ronsecco, presidente de Corproa, Soledad Jeria, Country Head de Río Tinto, y Paula Arenas, directora ejecutiva de Compromiso Minero.
“La colaboración se ha vuelto estratégica en la industria minera porque los desafíos que enfrenta hoy el sector son altamente complejos, interconectados y no pueden ser abordados de manera aislada”, opinó Francisca Rivero. “Existe un consenso creciente en que la viabilidad de un proyecto minero depende de múltiples factores —económicos, ambientales, sociales y patrimoniales— que deben gestionarse de forma integrada.
Francisca Rivero enfatizó que, en este escenario de alta complejidad, la colaboración se transforma en un proceso habilitador de los proyectos, que posibilita compartir conocimientos, reducir riesgos y construir soluciones legítimas entre los distintos actores involucrados. Esto es especialmente relevante -subrayó- considerando tres dimensiones clave que no siempre se alinean de manera natural: la creciente demanda por producir minerales críticos, la necesidad de legitimidad social de los proyectos y la protección de ecosistemas de alta fragilidad.
“Cuando estas dimensiones no logran articularse en una agenda común, se generan conflictos territoriales que pueden derivar en judicialización y afectar la confianza y continuidad de los proyectos. La colaboración territorial, basada en el diálogo y la negociación, permite alinear intereses, reconocer las diferencias y construir acuerdos sobre bases más sólidas”.
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Una Industria que crece en conjunto | Revista Minería Chilena






