En la edición impresa de la Revista Minería Chilena de marzo, el investigador de SMI Chile analiza el impacto y las posibilidades de innovación a partir del cambio reglamentario que ahora permite utilizar escorias de cobre en obras de infraestructura.
Según él, uno de los aspectos decisivos de este cambio normativo es la habilitación de una circularidad minería–construcción a escala relevante, porque la construcción requiere volumen, especificaciones y continuidad, y la minería aporta ese volumen, capacidad de procesamiento y control de material.
“Sin embargo, -explica- el siguiente paso es no solo reutilizar residuos, sino evitar producirlos. No actuar cuando el residuo ya existe, sino generar materiales útiles antes de que se conviertan en desecho (…) Existen experiencias en esa dirección, como la solución OreSand, desarrollada por investigadores del Global Centre for Mineral Security de la Universidad de Queensland, y que aborda el ‘desafío de la arena’ reduciendo residuos en origen mediante etapas adicionales de procesamiento.
“Así, vemos como las nuevas normas no solo abren oportunidades comerciales, sino que elevan el estándar de responsabilidad minera y proyectan una economía circular más ambiciosa para Chile”.
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