Al cierre del Water Congress2026, Nathalie Jamett, investigadora senior de SMI Chile, y Sergio Vives, director corporativo de Medio Ambiente, Permisos y Asuntos Externos de Lundin Mining Chile, presentaron conjuntamente las oportunidades y desafíos que ofrece la infraestructura hídrica compartida para el desarrollo minero de la Región de Atacama.
Bajo el título «Agua, minería y desarrollo regional: hacia redes hídricas compartidas y resilientes», analizaron la factibilidad y los beneficios de este modelo, con foco en la cuenca del río Copiapó, donde Lundin Mining Chile tiene presencia a través de sus operaciones y proyectos mineros de cobre: Candelaria, Caserones y Los Helados.
Moderó esta sesión plenaria Solange Dussaubat, gerenta de Recursos Hídricos de Antogasta Minerals.
Sergio Vives expuso el contexto operacional y de infraestructura del Distrito Vicuña, que reúne grandes yacimientos y operaciones mineras, entre ellas Caserones, junto con proyectos en distintas etapas de desarrollo, como Vicuña. Las proyecciones para los próximos diez años anticipan un importante crecimiento de la producción de oro y cobre, lo que podría posicionar a este distrito entre los principales polos mineros del mundo.
El ejecutivo de Lundin Mining Chile detalló también las necesidades que esta expansión plantea en materia de infraestructura portuaria, energética e hídrica.
«Dentro de los objetivos estratégicos en materia de infraestructura para impulsar el Distrito Vicuña está la planificación y ejecución coordinadas de infraestructura, identificando oportunidades compartidas en los ámbitos de agua, energía, puertos, corredores y logística», afirmó.
En una publicación institucional posterior, Sergio Vives profundizó en la importancia de planificar estas soluciones con una perspectiva de largo plazo: «La infraestructura hídrica se proyecta por décadas y los acuerdos que permiten compartirla requieren esa misma mirada”, dijo. “En Lundin Mining Chile, la infraestructura compartida forma parte de nuestra visión de crecimiento en Atacama, con una planificación que busca responder a las necesidades del territorio».
Asimismo, destacó los beneficios de este modelo para asegurar el abastecimiento y reducir la presión sobre las fuentes de agua continentales. No obstante, advirtió que su viabilidad requiere reglas claras, trazabilidad y un amplio acuerdo político y social que lo respalde y garantice su continuidad.
Por su parte, en la sesión plenaria, Nathalie Jamett abordó el concepto de infraestructura hídrica compartida tomando como caso de estudio a la operación de Caserones en dos escenarios tentativos -años 2035 y 2045-, y sobre esta base evaluó potenciales beneficios, escenarios estratégicos para su implementación y los desafíos de gobernanza.
«Este desafío implica no solo infraestructura, sino también modelos de gobernanza, financiamiento y coordinación entre los usuarios», señaló. “Mirado con una visión estratégica de largo plazo, el intercambio de agua es una herramienta prometedora que puede optimizar costos y reducir impactos, así como liberar agua para otros sectores, generando beneficios compartidos entre la minería, las comunidades y los demás sectores productivos».









